Mientras más gano, mas gasto, más y más necesito, menos me dan, más protesto, menos me dan, más me quejo y voy perdiendo el amor, y el ser amado.
Trabajo todo el día y no quiero estar ahí, sonrío, pero no siempre hay una sonrisa detrás de mis dientes. Todo el día soñando con llegar a la casa, y cuando llego, no me han soñado todo el día.
Socializo con gente que no me interesa por el bien de gente que si me interesa, pero ninguna fruta nace de ello. Acepto y agacho mi cabeza para que algo en el universo se mueva, pero sigo aquí quieta, todo alrededor empantanado, día tras día. Día tras día los cielos lloran sangre por la vida, pero lo que surca el aire, ya no me despierta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario